La Junta de Aviación Civil (JAC) volvió a quedar en el centro de las críticas por el manejo de la información en torno a los accidentes aéreos de La Romana y Helidosa, en medio de reclamos de mayor apertura y cuestionamientos por la ausencia de resultados finales en ambos casos.
El pedido de abordar con discreción los temas vinculados a la aviación civil choca con una demanda básica de interés público: transparencia, seguimiento y rendición de cuentas sobre hechos que siguen sin una explicación concluyente para la ciudadanía.
La discusión no se limita al tono con que se comunican estos casos. También pone sobre la mesa la obligación institucional de ofrecer información clara, documentar avances y explicar qué resultados concretos han arrojado las investigaciones, especialmente cuando se trata de accidentes de alto impacto.
En ese contexto, la presión sobre la JAC no responde solo a una crítica política o mediática, sino a una exigencia de gestión pública: que las autoridades responsables no se limiten a pedir reserva, sino que respalden sus actuaciones con datos, seguimiento y conclusiones verificables.
La falta de resultados finales en los expedientes de La Romana y Helidosa mantiene abierto el reclamo sobre cómo se maneja la información en el sector aeronáutico y hasta qué punto el silencio institucional contribuye a aumentar la desconfianza en lugar de reducirla.
