Un informe sobre el mercado de la construcción en el Gran Santo Domingo muestra un escenario de expansión sostenida del sector, pero con una participación estatal reducida y una alta paralización de obras, un cuadro que obliga a examinar la eficacia de la inversión pública y su impacto en la actividad económica y el empleo.
De acuerdo con el documento, la inversión pública representa apenas 1.3 % de las obras de construcción en la zona, mientras la mayor parte del dinamismo descansa en el capital privado. Esa dependencia limita el peso del Estado en un sector clave para la generación de empleos, la oferta de viviendas y la ejecución de infraestructura.
El informe también advierte sobre la paralización de proyectos, un dato que abre interrogantes sobre seguimiento, continuidad y gestión de las obras ya iniciadas. En un contexto de crecimiento del sector, la interrupción de proyectos reduce el efecto esperado de la inversión y retrasa beneficios para la población.
Otro de los elementos señalados es la composición de la mano de obra, donde la fuerza laboral haitiana supera a la dominicana. El dato describe una realidad del mercado de trabajo en la construcción y vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de políticas públicas que respondan a la demanda laboral del sector sin perder de vista la formalidad y la sostenibilidad.
El cuadro general que deja el informe es el de una construcción activa, pero apoyada sobre bases frágiles: poca presencia del Estado, alta dependencia privada y proyectos detenidos. En ese contexto, la discusión no se limita al volumen de obras, sino a su ejecución, transparencia y capacidad de traducirse en resultados visibles para la ciudadanía.
