La muerte del teniente coronel retirado Carmelo Polanco en La Ciénaga quedó de inmediato bajo escrutinio público, luego de que sus familiares descartaran la versión preliminar de un hecho “accidental” y denunciaran la actuación de agentes de la Policía Nacional señalados en el incidente. “Un accidente sería si usted y yo tenemos un forcejeo o pasamos palabra, pero mi hermano estaba sentado de espaldas, no puede ser un accidente”, dijo Juan Manuel Bueno, hermano de la víctima.
La posición de la familia aumentó la presión sobre la explicación oficial en un episodio que vuelve a colocar bajo vigilancia la respuesta de los cuerpos del orden. Un primo del hoy occiso sostuvo que “Eso no fue un accidente, fue un asesinato y eso no se va a quedar así”, mientras allegados lamentaron que “En vez de nosotros tenerle miedo a los ladrones, ahora hay que tenerle miedo a la Policía, porque en vez de ello de cuidarnos a nosotros, ellos nos están haciendo daño”.
Según el informe preliminar del Ministerio Público, Polanco habría fallecido “de manera accidental” durante una intervención policial encabezada por agentes de la Unidad de los Topos, equipo especializado en operativos contra el microtráfico. No obstante, la propia Policía Nacional informó que cuatro agentes vinculados al incidente fueron remitidos ante el Ministerio Público del Distrito Nacional; de acuerdo con el vocero Diego Pesqueira, uno fue enviado en calidad de detenido y los otros tres permanecen bajo investigación. El caso deja abierta una exigencia de rendición de cuentas sobre lo ocurrido y sobre los controles internos aplicados en este tipo de operativos.
