Las versiones sobre presuntos casos de dopaje entre jugadores ligados a la academia de José Fortuna volvieron a poner en primer plano la necesidad de reforzar la fiscalización en el béisbol formativo. El entrenador rechazó con firmeza cualquier relación con el uso de sustancias prohibidas y afirmó que existe una campaña orientada a dañar su reputación y frenar el avance de su proyecto deportivo.
En una entrevista concedida al programa Diamante Deportivo, Fortuna respondió a las señalamientos que lo vinculan con prospectos que presuntamente habrían dado positivo antes de firmar con organizaciones de Grandes Ligas. De acuerdo con su versión, en uno de esos casos la academia efectuó por cuenta propia una prueba antidopaje y el resultado fue negativo, aunque después el equipo informó un positivo y rebajó el monto de la firma. “Yo tengo las pruebas de dopaje de mis jugadores. En ese caso específico, nuestra prueba salió negativa y luego el equipo alegó un resultado diferente”, sostuvo.
Asimismo, Fortuna narró la situación de dos prospectos venezolanos incorporados recientemente a su programa. Explicó que el padre de uno de ellos le informó después que había suministrado una sustancia a su hijo sin que la academia lo supiera, y que incluso le remitió un video para apartarlo de toda responsabilidad. El entrenador también criticó que ese material se difundiera en redes sociales, al considerar que expone información sensible de un menor y de su familia. Aunque admitió el empleo de suplementos nutricionales en procesos de acondicionamiento físico, insistió en que no se trata de sustancias prohibidas ni de prácticas ilícitas, en un escenario que vuelve a evidenciar la presión por la rendición de cuentas y controles claros alrededor de la formación de prospectos.
