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La IA y los centros de datos evidencian la brecha de infraestructura que aún persiste en República Dominicana

junio 11, 2026 · Redactor
La IA y los centros de datos evidencian la brecha de infraestructura que aún persiste en República Dominicana
Foto: eldinero.com.do

El avance digital no depende solo del discurso tecnológico, energía, agua, suelo, conectividad y reglas claras siguen siendo la base que el país aún debe asegurar.

El crecimiento de la inteligencia artificial ha dejado de ser una discusión abstracta y obliga a observar una realidad tangible: detrás de cada servicio digital existe demanda de electricidad, agua, suelo, conectividad, centros de datos, talento técnico y marcos regulatorios. La presión sobre la infraestructura ya se siente a escala global. La Agencia Internacional de Energía estima que el consumo eléctrico de los centros de datos podría duplicarse hacia 2030, representar cerca del 3% de la demanda mundial y crecer alrededor de 15% anual entre 2024 y 2030, impulsado por la IA, la nube y los servicios digitales.

También ha cambiado el centro del debate internacional. Ya no basta con atraer centros de datos; ahora se trata de fiscalizar cómo operan, cuánta energía consumen, qué agua requieren, dónde se instalan y bajo qué estándares funcionan. América Latina entra a esa carrera con fuertes desigualdades: el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 señala que Brasil concentra más del 90% de la capacidad de cómputo regional, una muestra de que la brecha no empieza en los algoritmos, sino en infraestructura, datos, talento y capacidad de adopción. En el mercado laboral, el estudio del Banco Mundial y la OIT añade otra alerta: entre 26% y 38% de los empleos de América Latina y el Caribe están expuestos a la IA generativa, pero solo entre 8% y 14% podrían ganar productividad, mientras hasta 17 millones enfrentan límites por brechas digitales e infraestructura insuficiente.

En República Dominicana, el punto de arranque sigue siendo bajo. Data Center Map registra tres centros de datos en Santo Domingo, una escala pequeña frente a Brasil, México o Chile. Esa fase inicial puede abrir una oportunidad, pero también hace más evidente la necesidad de definir condiciones antes de escalar, para evitar que el impulso digital quede en discurso mientras persisten rezagos en infraestructura y preparación. El propio diagnóstico apunta a que el desafío no es solo tecnológico, sino económico, ambiental y territorial, lo que vuelve indispensable una vigilancia más estricta sobre prioridades, capacidad real y reglas de desarrollo.