La temporada alta del verano 2026 arranca para el sistema eléctrico dominicano en un escenario de mayor vulnerabilidad: al inicio oficial de la temporada ciclónica se agregan los retos fiscales asociados a la guerra en Medio Oriente y una situación financiera agravada en las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE). El cuadro, lejos de ser solo técnico, coloca bajo escrutinio la capacidad de gestión ante un servicio esencial para la economía y los hogares.
Las últimas publicaciones del Organismo Coordinador (OC) del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) muestran que en abril de 2026 la demanda de electricidad, medida por las inyecciones de las centrales conectadas al sistema, creció 3.1%, por encima del 1.1% acumulado en el primer trimestre. Las inyecciones totales pasaron de 1,822.61 GWh en abril de 2025 a 1,878.70 GWh en abril de 2026, un aumento de 56.09 GWh, justo cuando el país entra en una etapa de mayores riesgos climáticos y presión operativa.
En ese mismo mes, las energías-base reflejaron una caída de 43.1% en las inyecciones de las plantas a carbón mineral, con una pérdida de 206.42 GWh al bajar de 479.35 GWh a 272.93 GWh. La reducción se observó tanto en Punta Catalina, con -39.1% y 122.83 GWh menos, como en las demás centrales a carbón mineral, con -50.6% y 83.59 GWh menos. Aunque el texto original señala que las plantas a gas natural lograron crecer sensiblemente frente a la reducción observada en el primer trimestre, el dato central es que el sistema entra al verano con señales que refuerzan la necesidad de vigilancia, explicaciones y respuestas concretas sobre la seguridad del suministro y el ritmo real de la transición energética.
